miércoles, 4 de marzo de 2009

.mi vos.

Cuando ayer yo buscaba algo, me di cuenta que buscaba a alguien. Y cuando noté que buscaba a alguien, caí en que te buscaba a vos...¡pero qué difícil era encontrarte!
Habías aparecido un día, una mañana, uno de esos momentos en que tantas ganas tengo de hablar con nadie que me vuelvo verborrágica. Y ahí estabas, preguntándome cosas que no quería responder, haciendo comentarios que no me interesaba escuchar (si hubiera sabido que hoy pagaría por uno de esos...). Así te metiste, ¿me di cuenta? No. ¿Te lo pedí? No. Si yo no tenía ganas de que entraras ni te instalaras como lo hiciste. ¿Por qué viniste y pintaste alguna que otra sonrisa? ¿Qué te hizo pensar que a mí me gusta sonreír? ¿Por qué me devolviste las ganas de estar? ¿Por qué? ¿Por qué? Si ahora venís y me decís que me equivoqué, que vos nunca quisiste entrar. ¿Y yo qué hago? ¿Qué hago con tu vos que ya me creé? ¿Puedo de repente echarlo para que se vaya con las manos llenas de cosas mías? No, definitivamente no puedo. No voy a poder. No quiero poder.

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